Para quienes nacieron en este siglo, el río San Juan es poco más que un canal de aguas negras que emite olores fétidos en temporada de calor y que arrastra basura cuando llueve. Es una cicatriz gris que atraviesa nuestra ciudad. Pero ¿sabías que este río es la razón por la cual Iguala existe donde existe?
Hoy vamos a desmenuzar la historia de cómo la “columna vertebral” de nuestro valle pasó de ser una fuente de vida a ser nuestra mayor vergüenza ambiental, basándonos en datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), estudios de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) y el registro histórico local.
¿Qué es (geográficamente) el río San Juan?
El río San Juan no es un canal artificial; es un cuerpo de agua natural que pertenece a la Región Hidrológica n.º 18 de la cuenca del río Balsas. Es el principal receptor de los escurrimientos del valle de Iguala.
- Trayecto: Cruza la ciudad de poniente a oriente.
- Conexiones: Recibe agua de diversas barrancas y arroyos temporales que bajan de los cerros que rodean la ciudad (como el Tehuehue).
- Desembocadura: Sus aguas fluyen hacia el río Cocula, el cual finalmente deposita su caudal en el río Balsas, una de las cuencas más importantes del país.
La realidad del receptor: Es vital entender que el río Balsas no es un cuerpo de agua limpio que “purifica” lo que le mandamos. Al integrarse a esta cuenca, los desechos de Iguala se mezclan con un caudal que ya viene herido por descargas industriales de Puebla y Tlaxcala, además de los residuos químicos de la actividad minera que predomina en la región Norte y Tierra Caliente de Guerrero.
Lo que sale de nuestra ciudad no desaparece; se convierte en parte de un cóctel de contaminación nacional que recorre todo el estado hasta llegar al océano Pacífico, afectando ecosistemas y comunidades enteras a su paso.

¿Qué era el río San Juan? El espejo de agua de nuestros abuelos
Históricamente, el río fue el motor de la fundación de Iguala. Según crónicas locales y estudios de desarrollo urbano, antes de la explosión demográfica de los años 70, el San Juan era un río limpio.
- Uso social: Nuestros abuelos cuentan que ahí se iba a lavar ropa, a nadar y que incluso se podía pescar. Era el lugar de recreación por excelencia de las familias igualtecas.
- Identidad: La fertilidad del valle, que permitió el crecimiento de nuestros famosos tamarindos, se debía en gran parte a la humedad y los nutrientes que este río aportaba al subsuelo. No era un estorbo; era el recurso más valioso de la “Cuna de la Bandera”.
¿Por qué terminó convertido en un drenaje?
La transición no fue un accidente, sino el resultado de un crecimiento urbano desordenado y decisiones de ingeniería que, en su momento, parecieron “fáciles”.
- El crecimiento explosivo: Entre 1960 y 1990, Iguala creció sin un plan de alcantarillado eficiente.
- La decisión fatal: Al no contar con una red de colectores marginales (tuberías que lleven el drenaje por fuera del río), muchas colonias nuevas y negocios simplemente conectaron sus salidas de desechos directamente al cauce.
- Inevitabilidad política: Con el tiempo, el volumen de desechos superó la capacidad de autolimpieza del río. Lo que antes era contaminación esporádica se convirtió en un flujo constante de aguas residuales domésticas e industriales.
La realidad actual: Una crisis de salud pública
Hoy, según diagnósticos ambientales realizados por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) y organizaciones locales, el río San Juan es un foco de infección crítico:
- Contaminación química y biológica: Presenta niveles altísimos de coliformes fecales y, en algunos tramos, metales pesados derivados de talleres y comercios.
- Basurero clandestino: A la falta de tratamiento de aguas se suma el arrojo de residuos sólidos: desde plásticos y llantas hasta animales muertos.
- Falta de tratamiento: Aunque Iguala cuenta con una planta tratadora de aguas residuales (PTAR), esta frecuentemente opera por debajo de su capacidad o se ve rebasada porque gran parte del drenaje nunca llega a ella, vertiéndose directamente al cauce en diversos puntos de la ciudad.
¿Hay esperanza? Proyectos de rescate y viabilidad
A lo largo de las últimas décadas, han existido múltiples proyectos de “Rescate del río San Juan” presentados por el Gobierno federal y estatal.
- ¿Qué se necesita? La construcción de colectores marginales en ambos lados del río para captar las descargas de las colonias y llevarlas a la planta tratadora, permitiendo que por el cauce solo corra agua de lluvia.
- ¿Es viable? Técnicamente sí, pero es extremadamente caro. Requiere una inversión millonaria constante y, lo más difícil, voluntad política de largo plazo que trascienda los tres años de un ayuntamiento.
- ¿Por qué sería buena idea? Restaurar el río reduciría enfermedades respiratorias y gastrointestinales, eliminaría los malos olores que devalúan las propiedades y permitiría crear un corredor verde (parques lineales) que cambiaría por completo la imagen de nuestra ciudad.

El espejo de nuestras acciones
Lo que le pasó al río San Juan es el resultado de décadas de ver a la naturaleza como un “basurero que se lleva las cosas”. Como ciudadanos, nos quejamos del olor, pero a veces olvidamos que cada bolsa de basura que tiramos en la calle en temporada de lluvias termina ahí.
El ejemplo cercano: la laguna de Tuxpan Si queremos evitar que otros tesoros naturales corran la misma suerte, miremos a la laguna de Tuxpan. Actualmente, es nuestro único pulmón recreativo acuático. Si no exigimos plantas tratadoras funcionales en esa zona y si seguimos permitiendo que los desechos de los restaurantes y casas lleguen al espejo de agua, en 20 años estaremos escribiendo un artículo similar sobre cómo perdimos nuestra laguna.
Y tú, paisano, ¿alguna vez escuchaste las historias de cuando el río San Juan era limpio? ¿Crees que algún día volveremos a ver agua clara corriendo por el centro de nuestra ciudad, o ya nos acostumbramos a vivir con un drenaje a cielo abierto?
El debate queda en tus manos. Los leo en los comentarios.
Referencias
- CONAGUA (Comisión Nacional del Agua). (2016). Actualización de la Disponibilidad Media Anual de Agua en el Acuífero Iguala (1205), Estado de Guerrero. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
- SEMARNAT (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales). (2012). Manifiesto de Impacto Ambiental: Proyecto Ejecutivo de Colectores Marginales Norte y Sur del Río San Juan, Iguala, Guerrero.
- Gobierno del Estado de Guerrero. (2025, 13 de julio). Refuerza el gobierno estatal acciones para el saneamiento y restauración de la Laguna de Tuxpan de Iguala. Sala de Prensa Oficial.
- CAPAMI (Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Iguala). (2022). Descripción y Diagnóstico de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Iguala.
Gracias por leernos.
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¡Hasta la próxima!



